CUANDO EL ENFADO ACABA EN HACIENDA: SUBEN LAS INSPECCIONES POR DENUNCIAS A AUTÓNOMOS

Las inspecciones de Hacienda a autónomos están aumentando y ya no se inician solo por cruces de datos o campañas masivas. Cada vez con más frecuencia, estas inspecciones tienen su origen en denuncias de clientes, empleados o antiguos colaboradores, lo que convierte cualquier conflicto mal gestionado en un riesgo fiscal real.

Lo verdaderamente relevante no es solo el incremento, sino el origen de estas actuaciones. Cada vez es más habitual que la Agencia Tributaria actúe a partir de informaciones recibidas a través de su canal de denuncias. Aunque muchas de ellas son anónimas, suelen venir acompañadas de detalles suficientes como para que la Inspección empiece a tirar del hilo.

En el último ejercicio se han registrado más de veinte mil expedientes de análisis derivados de denuncias. Varios miles de ellos han terminado en actuaciones inspectoras con sanción. No es un fenómeno aislado ni anecdótico; es una línea de actuación claramente consolidada.

¿Quién suele denunciar?

En la práctica, los perfiles se repiten bastante. Ex empleados o trabajadores descontentos, clientes con los que la relación ha acabado mal y, en algunos casos, competidores directos. No hace falta una gran conspiración: basta un conflicto mal gestionado y una mínima sospecha para que alguien decida dar el paso.

Una buena planificación evita muchos problemas, como ya explicamos en nuestro artículo sobre el cierre fiscal de los autónomos.

¿Y qué se denuncia normalmente?

Los motivos también son bastante previsibles. Ingresos no declarados, cobros sin factura, facturación falsa, incoherencias entre el nivel de vida y lo declarado, o el uso de sistemas informáticos pensados para ocultar ventas. Nada especialmente sofisticado, pero sí lo suficientemente grave como para activar una comprobación seria.

Conclusión

No se trata de vivir con miedo, sino de trabajar con orden. Cuando una inspección nace de una denuncia, lo que marca la diferencia no es la indignación ni las explicaciones de barra de bar, sino la capacidad de acreditar lo que se ha hecho y por qué se ha hecho así.

Tener la facturación bien trazada, los gastos correctamente justificados, las declaraciones coherentes entre sí y los sistemas de facturación limpios no es una manía de asesor. Es una forma de protección básica. Porque cuando alguien señala, Hacienda mira, y cuando mira, pide papeles.

Si este tema te incomoda, probablemente no sea mala idea revisarlo antes de que lo haga la Administración. La prevención, en fiscalidad, casi siempre sale más barata que la improvisación. Y Hacienda, por experiencia, no se alimenta de excusas. Se alimenta de expedientes.

Si quieres revisar tu situación antes de que lo haga Hacienda, puedes solicitar una cita y lo vemos con calma.

Si has pasado por una inspección o conoces algún caso parecido, compartir la experiencia en comentarios puede ser útil para otros autónomos.